Palabras del señor Presidente de la República, doctor Alan García Pérez
Distinguidos miembros del cuerpo diplomático,
Señores Ministros,
Empresarios,
Alcaldes organizadores de esta cita:
Muchas gracias por estar presentes con nosotros esta mañana en la cual el Comité organizador presenta de manera oficial la realización de esta importantísima Cumbre, que debe reunir 60 Jefes de Estado de América Latina, del Caribe y de Europa. Cita fundamental por varias razones. Hoy en día no se habla ya de diálogos hemisféricos, de diálogos nacionales, se llega a hablar de diálogos de civilizaciones; pero es fundamental, porque tal vez con Europa hacemos parte nosotros, los latinoamericanos y caribeños, de una sola y fundamental civilización. Es decir, de una sola forma de entender al ser humano, de definir sus relaciones con la naturaleza, de comprender sus relaciones sociales.
Vista sobre el mapa de la población mundial, Europa representa el 7% de la población. Y sin embargo, si uno piensa cuánto representa en América Latina y el Caribe, en cuanto a la estructura de pensamiento, de definición del ser humano, de las instituciones políticas, de la comprensión de las relaciones sociales, de las formas del quehacer literario, y aún de la música, Europa significa muchísimo más que el 7% de la población mundial. Y estoy seguro que mucho más de la mitad o más de nuestra forma de entender la vida, la sociedad, la naturaleza, y aún a Dios. Por lo tanto, pedir que formemos parte de una sola y misma civilización, y que éste sea en realidad más que un diálogo, un reencuentro y un reconocimiento con el prójimo que es parte de uno mismo en el origen del pensamiento y de la sociedad.
Por eso esta reunión no aporta solamente temas económicos de libre comercio y de la inversión, se centra en problemas respecto al desarrollo, que es humano, que es social, que es económico. Focaliza aspectos del desarrollo sostenible, que son la relación entre la cultura y la naturaleza. Y plantea temas respecto a la igualdad que ha sido la gran bandera europea de todos los siglos, ejercida ahora para erradicar la pobreza, terminar con la explotación y la miseria.
Este diálogo es importante porque busca complementar nuestros continentes, complementarlos buscando comunidad de acciones y de intereses. Y no a través de Tratados de Libre Comercio exclusivamente. Hay algo más profundo que lo explícito de un documento comercial o de un Acuerdo político. Y es que vamos a hablar de las estrategias de este tercer milenio. ¿Qué va a hacer América Latina y el Caribe como conjunto en este siglo XXI y en el tercer milenio? ¿Qué papel van a tener otras civilizaciones como Europa, con la cual tenemos comunidad de intereses y estructuras de pensamiento en el desarrollo de nuestro continente?.
Y no puede haber otra respuesta que la complementariedad. Nosotros somos seguramente objetivo, por las riquezas que tiene el continente, de estrategias mundiales económicas; pero con Europa somos también objetivo de comunidad, de desarrollo democrático, porque compartimos lo sustantivo de lo europeo: el valor democrático, que en Europa tiene siglos de construcción y por ende es más sólido que en otras partes del mundo, el concepto de los derechos humanos, que tienen sus raíces desde la civilización griega y aún en la propia concepción de la revuelta luterana, compartimos los conceptos de un modelo social que no posterga al ser humano y se plantea siempre, que el ser humano sea el objetivo de la sociedad, y que la economía sirva fundamentalmente al ser humano y no al contrario.
Esto es lo que facilita este diálogo que trasciende las fronteras de lo económico y lo comercial, que será tema de otra gran cita en noviembre. Y llegamos a mayo en necesidad de mostrar a nuestros colegas latinoamericanos y del Caribe, y a los visitantes de Europa, cómo crece el Perú, cómo redistribuye el Perú, cómo aborda estos temas de desarrollo sostenible de la erradicación de la pobreza. Y creo que para mayo tendremos mucho que mostrar en crecimiento, en inversión, pero también en ampliación de las fronteras del agua potable, de la electricidad, de la alfabetización, de la vivienda, de la inclusión en el trabajo y del respeto a los derechos laborales y sociales. Creo que podremos ser una buena vitrina del tema, que los Mandatarios van a discutir y sobre el cual van a dialogar. Sería absurdo que el lugar que es sede de un diálogo sobre desarrollo sostenible, de erradicación de la pobreza, no tuviera como primera palabra resultados que mostrar ya en mayo, cuando se acercan los dos años del régimen democrático comenzado en el año 2006.
Y nos proponemos por eso que nuestro país sea una buena demostración, que con democracia puede haber inversión, y que con inversión puede haber erradicación de la pobreza y de la miseria. Es una oportunidad muy importante, hace apenas cuatro días decía ante el Rey de España que Colón, el genovés partido de España, parecía en un momento haber recogido sus velas y carabelas para volverse a Europa distraído en la “orientalidad” de sus nuevos límites, distraído en otros temas universales, y yo estaba allí para reclamar que volviera Colón, en una forma nueva, en una forma constructiva, en una forma universalizada. Creo que esta es la oportunidad en la cual el nuevo Colón, que es el Colón moderno y globalizante, tiene que volver al diálogo entre dos continentes, que han de comprender en su diálogo que no hay problemas allá y problemas aquí, sino que en virtud de la globalización sólo hay problemas.
Y que los pobres de aquí, de no solucionarse su destino pueden ser los pobres de allá, por tránsito y migración, o por falta de un mercado para los trabajadores y productores de allá. Y que la destrucción de la naturaleza tan lejana puede sin embargo sacudir los problemas ambientales de Europa y por ende del Atlántico, porque sólo vivimos un planeta, sólo vivimos un mundo.
Y la mediterraneidad que marcó nuestra conexión primitiva y descubridora va a ser puesta otra vez en vigencia. Sabemos, y lo dicen todos, que el Pacífico será el mar del comercio del futuro, pero el mar de la cultura ha sido el mar Mediterráneo. Y un pueblo para ser grande, no sólo piensa en el comercio y en la inversión, sino también en la educación y la cultura. De allí que volvamos los ojos con fuerza también hacia la vieja Europa, de la que tanto tenemos que escuchar y aprender, y a la moderna Europa que tanto tiene que saber y escuchar si América Latina y el Caribe, donde se ha experimentado muchas de sus ideas y donde podemos hacer corrección a muchas de las ideas que Europa nos entregó.
Creo que este va a ser un diálogo, y así lo espero, de alta dimensión cultural, psicológica. Que no sea solamente el encuentro de comprador y vendedor, que el mundo no se reduce a eso; pues no sólo de pan vive el hombre señor Nuncio, sino debe ser el encuentro del espíritu de quienes compartimos ideas originales, pensamientos y filosofías básicas, modos de comunicación y modelos sociales comunes. Y vamos a lograr llegar a mayo, y ese es mi mensaje de tranquilidad a todos los peruanos, en una situación mejor que la que ahora vivimos y la que vivimos en el año 2007.
Nuestro país está defendido de las crisis que vienen de los dos mares, nuestro país es sólido en su crecimiento, sólido en su estabilidad democrática. Y mejorará sustantivamente en su capacidad educativa y psicológica para afrontar con orgullo el futuro. Y qué más orgullo que ser centro de un diálogo tan grande.
Estamos pues convencidos, como se ha dicho, que este será un punto de inflexión en el diálogo, pero también un punto de inflexión en la autoestima, el orgullo de los peruanos, que sin lugar a vanidad podemos llamarnos madre patria de nuestra tierra sudamericana. Y esperamos que Lima, capital culinaria del nuevo mundo, pueda demostrar a nuestros visitantes cuáles son las virtudes que también tenemos en ese aspecto.
Les agradezco a todos, y lleven la buena nueva, lleven la buena palabra, que este año es el Año de las Cumbres Mundiales, no solamente porque casi 80 Jefes de Estado vendrán al Perú, sino porque vendrán muchos otros. Esta mañana recibí a los representantes de la Asociación Latinoamericana de Instituciones de Desarrollo (ALIDE), que terminando la cita europea latinoamericana van a traer más de 200 banqueros del mundo también a Lima. ¿Y por qué?. porque con perdón de nuestros hermanos nos toca este momento, a otros países ya les tocó, el momento de ser centro de expectativa, el momento de ser centro de reunión, tema de conversación, tema de inversión. Y eso debe llenarnos de orgullo a todos los peruanos que volvemos como siglos antes con la fuerza del Perú a estar sobre Sudamérica.
Muchas gracias por su presencia y mucha suerte en el trabajo de todos estos meses.